¿Qué es la Ley de Segunda oportunidad?

El objetivo de la denominada Ley de Segunda Oportunidad es el de permitir que una  persona física, a pesar de un fracaso económico empresarial o personal, tenga la posibilidad de encarrilar nuevamente su vida e incluso de arriesgarse a nuevas iniciativas, sin tener que arrastrar indefinidamente una losa de deuda que nunca podrá satisfacer.

Resulta, por tanto, un instrumento completamente legal y de gran utilidad para aquellas personas afectadas por un endeudamiento excesivo que no pueden afrontar en el presente y que, con toda probabilidad, tampoco podrán hacerlo en el futuro.

Los requisitos fundamentales para poder acogerse a los beneficios de la Ley de Segunda Oportunidad son los siguientes:

  • Que la persona física, sea o no empresaria, se encuentre en una situación de insolvencia actual o inminente.
  • Que no haya sido condenada en sentencia firme por delito contra el patrimonio, el orden socioeconómico, contra la Hacienda Pública, Seguridad Social o los derechos de los trabajadores, o haya cometido un delito de falsedad documental, en los 10 años anteriores a la declaración del concurso.
  • Que no haya alcanzado dentro de los últimos 5 años, o se encuentre negociando, un acuerdo extrajudicial de pagos con los acreedores, ni haya obtenido homologación judicial de un acuerdo de refinanciación o hubiese sido declarado en concurso de acreedores.

El procedimiento consta de dos etapas: una primera fase extrajudicial de concurrencia obligatoria, y una segunda fase judicial que tendrá lugar siempre que no haya sido posible alcanzar un acuerdo con los acreedores durante la primera etapa.

Fase extrajudicial

Su finalidad es la de alcanzar un acuerdo de pago con los acreedores mediante la intervención de un mediador concursal.

Para ello, deberá presentarse solicitud de acuerdo extrajudicial, que incluirá el listado de acreedores y la solicitud de nombramiento de mediador concursal, ante el Notario, Cámara de Comercio o Registro Mercantil pertinente, en función de la naturaleza de la deuda en el momento en que se haya originado y la condición o no de empresario del deudor al tiempo en el que se originó.

Con posterioridad al nombramiento de mediador, éste convocará una reunión entre el deudor y los acreedores al objeto de alcanzar un acuerdo extrajudicial sobre la base de la propuesta de acuerdo extrajudicial de pagos que se haya formulado y que podrá contener, entre otras propuestas, esperas por plazo no superior a 10 años, quitas y cesión de bienes o derechos.

Si la propuesta resulta aceptada por los acreedores, el acuerdo se elevará a escritura pública y finalizará el procedimiento. Si se rechazase, se entraría en la segunda etapa.

Fase de concurso

Una vez haya constatado la imposibilidad de alcanzar un acuerdo extrajudicial de pagos, el mediador concursal solicitará del Juez competente la declaración de concurso de acreedores consecutivo, que se tramitará conforme a la regulación contemplada en la Ley Concursal.

En el caso de deudor persona natural, si el concurso concluye por liquidación o insuficiencia y es calificado como fortuito, el juez, en el auto de conclusión de concurso, podrá declarar la exoneración del pasivo insatisfecho en la liquidación. Esto es, la Ley prevé la posibilidad de que aquél que lo ha perdido todo por haber liquidado la totalidad de su patrimonio en beneficio de sus acreedores o por no carecer de patrimonio  alguna que liquidar, pueda verse completamente exonerado de la obligación de pago de las deudas pendientes, siempre que haya obrado de buena fe.

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